Abrimos un espacio para hablar de procomún audiovisual en el ámbito europeo

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Media Archives for the Commons es el nombre del laboratorio que hemos abierto por invitación de ECF Labs para compartir aprendizajes sobre cómo se gestionan los archivos audiovisuales en la web abierta y el espacio público digital. Moderado por Pedro Jiménez, Felipe G. Gil y María Yáñez, con este espacio tratamos de abrir al ámbito europeo la conversación iniciada en EMBED hace más de un año cuando nos proponíamos investigar cómo transformar el patrimonio audiovisual en un procomún. En ello estamos, dispuestos a compartir tanto en EMBED como en el ECF Lab los materiales que vamos generando para esta investigación, colaborando también con la Media Collection de la Doc Next Network.

Traducimos aquí el texto que encabeza nuestro Lab:

Cada día miles de archivos digitales son generados, compartidos y utilizados por medios de comunicación, instituciones culturales, agentes sociales y ciudadanos en general. Los documentos audiovisuales no son solo unha herramienta de comunicación sino que también componen un patrimonio cultural que necesita ser preservado con criterios públicos y abiertos. Muchas organizaciones y plataformas independientes están ya trabajando en construir este espacio público para los archivos mediáticos. Este laboratorio es un espacio para compartir experiencias, reflexiones, buenas prácticas y herramientas que nos ayuden a transformar este patrimonio en un procomún.

 

¿A quién confiamos nuestros materiales audiovisuales en la red?

Blip.tv decidió hace unos meses eliminar todas aquellas cuentas que no tuvieran contenidos episódicos aunque hubieras pagado por ella desde tiempo ha; todas sabemos que Youtube bloquea aquellos contenidos que pueden terminar siendo monetizados y reclamados por multinacionales; Vimeo, aunque parezca más permisiva, te avisa de que si tienes tres reclamaciones por uso de material ajeno te borran la cuenta directamente. Estos tres casos nos llevan todas a la misma pregunta ¿a quién estamos confiando nuestros materiales audiovisuales en la red?

Seguro que a lo largo de estos años de vídeo en internet han surgido miles de intentos de construir repositorios audiovisuales alternativos. Pero muchos de esos esfuerzos por  “tener un servidor de vídeo propio” han ido haciéndose normalmente, o bien para “evitar la copia” (ahí tenemos el caso de los archivos de televisiones diversas), o bien para poder sacar un negocio adelante controlando todo el archivo (como es el caso de las plataformas VOD). Makusi.tv nace con una vocación que no parte ni de una ni de otra opción.

 En Makusi.tv creemos en la autogestión, la creación y empoderamiento desde la base, evitando el monopolio de la información. Creemos en la coherencia continente (plataforma web abierta) y contenido (video libre). Por eso hemos construido una herramienta autónoma creada desde los mismos principios que inspiran nuestras obras, que son el trabajo en cooperación con los movimientos sociales y las autoras y autores independientes. Apostamos por el conocimiento abierto, a través del software libre y las licencias copyleft, y por el respeto al trabajo “de autor» sin someternos a condicionamientos externos a la hora de censurar un producto. La plataforma web será desarrollada exclusivamente con código y software copyleft, el servidor será Linux y la librería de procesamiento de video también será de código abierto producido bajo la licencia GPL.

La iniciativa parte de Eguzki Bideoak una distribuidora de vídeo alternativo, y de Nodo50, un comprometido proveedor de servicio de infraestructuras telemáticas para la contrainformación, sin ánimo de lucro. Están ahora mismo en campaña de financiación colectiva en GOTEO.org y les quedan apenas 10 días para conseguir llegar al mínimo, ¿les echamos una mano? Apoyes o no el el proyecto (que ya está bastante avanzado en cuanto a diseño e infraestructura) en su blog podéis encontrar una interesante encuesta sobre usos futuros de la posible herramienta. Y si no puedes apoyar con dinero quizás sí lo puedas hacer ayudando con datos.

Realmente, la tecnología ya está desarrollada. Lo que faltaba eran plataformas con un carácter cooperativo, abierto y libre de intereses de las grandes corporaciones. Plataformas cuyos principios éticos sean diferentes, no solo porque acepten licencias creative commons, sino porque se comprometan a respetar al máximo cuestiones relacionadas con la libertad de expresión. Plataformas, por qué no decirlo, políticas. Cierto es que Archive.org (que no es precisamente un dechado de amabilidad en su navegación y su gestión) o las indagaciones y avances en torno al Open Video están trabajando en estas cosas. Pero en el estado español no había surgido ninguna iniciativa similar, excepto Adtlántida.tv, que se financió de forma similar y que se encuentra ahora mismo en estado de desarrollo. Esto es lo que pretende ser Makusi.tv.

Las canciones infantiles de las familias no tan felices

«Després de la generació feliç», espectáculo de ‘live cinema’ + web audiovisual + disco + largometraje. Este último participa estos días en la sección oficial del Atlántida Film Festival.

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«Siempre aparecéis tan contentos en esas fotografías, rodeados de dulces melodías de guitarras que no arden en las hogueras, creciendo junto a las sonrisas perennes, mirad a la cámara, papá, no cierres los ojos… Te has transformado en todo un hombre, ¿verdad? Y ahora sigues cantando las melodías que te recuerdan a él. Y todo el mundo lo recuerda tan feliz cuando salía de casa. Pero la casa era la hoguera. Y su guitarra no siempre sonaba dulce. El cantautor no miente, decían. El cantautor no engaña, nos prometieron. Y crecimos bailando, abrazados a la esperanza. Pero no puede existir una generación tan feliz…»

 Tras el proyecto «Your Lost Memories» (YLM), la productora Boogaloo Films y Guillothina (que en Filmin firma como Miguel Ángel Blanca) le dan una nueva vuelta al cine de apropiación a partir de archivos familiares con una propuesta más experimental llamada «Després de la Generació Feliç». Y en esta ocasión no se trata tanto de darle un sentido narrativo en el sentido más canónico de la palabra transmedia, como acontecía con YLM, sino de dejarse llevar por las posibilidades performativas de un concepto al que ya no mueve la nostalgia, sino la decepción de toda una generación a la que sus padres grababan alegremente en cintas VHS, tratando de capturar una felicidad que, en caso de que fuese verdadera, desde el lugar en el que estamos ya no podemos verla con ingenuidad. 

El concepto son las canciones infantiles de la tradición popular catalana, reconstruidas y reinterpretadas en directo por cuatro músicos: Joan Colomo, Sara Fontán (Manos de Topo), Spazfrika Ehd (Za!) e Internet 2. El formato, un evento de live cinema que se estrenó el pasado mes de mayo en la clausura de la 12ª temporada del Ciclo de Cine Experimental Xcèntric del CCCB, y que ha recorrido distintos espacios y es en este momento de los pocos espectáculos de este tipo hechos en España que se encuentran en gira o abiertos a contratación, junto a «European Souvenirs», parido en ZEMOS98 (y que ahora estrenará nueva versión del espectáculo, titulada €urovisions y centrada en migraciones y representación mediática). No es lo único que las dos obras tienen en común: ambas parten de la apropiación de archivos audiovisuales para la deconstrucción de un imaginario colectivo: la idea de Europa y las migraciones tal y como nos la contaron los medios, en el caso de «European Souvenirs», y las idealización de la memoria familiar a través de las canciones, en el caso de «Després de la generació feliç».

A partir de este planteamiento pensado para el live cinema, los distintos elementos que lo conforman también han sido desmontados, de forma que podemos acceder a la banda sonora en forma de disco digital editado por Sones, o descubrir las distintas partes del álbum familiar del que parte la obra a través de su web de vídeo realizada por David Medina.  Y estos días, gracias al Atlántida Film Festival, podemos ver el largometraje resultante, que va más allá de ‘enlatar’ la experiencia original para mostrarnos una obra experimental sugerente que funciona de forma independiente, aunque nos deja muchas, muchas ganas, de ver el espectáculo en vivo. De volver a ver los vídeos familiares de nuestra infancia, quizá ya no tanto.