Por qué Twitter está matando el Universo del GIF animado

Desde hace un par de años y gracias a espacios como 4chan o Reddit o a plataformas como Tumblr, el GIF animado se ha convertido en un vehículo de la narrativa postmoderna, fragmentada y remezclada que se produce en Internet. El GIF tiene todo lo que Internet ha abrazado en los últimos años:

  • Es un formato visual.
  • Se reproduce en bucle.
  • Permite ilustrar todo tipo de estados de ánimos.
  • Recontextualiza piezas mediáticas.

Pero el Universo GIF parte de una premisa fundamental: la portabilidad y movilidad del archivo. Muchas de las plataformas desde donde se distribuyen GIFs (Giphy, por ejemplo) permite descargarnos el archivo .gif, de tal manera que podemos publicarlos en cualquier otro lugar o incluso, si tenemos los conocimientos, editarlo y volver a ponerlo en circulación en otros lugares.

Hace aproximadamente un año, Twitter anunciaba la inclusión de GIFs animados en su plataforma. Twitter lleva un tiempo dando pasos que demuestran un progresivo abandono de la que fue desde un principio la clave de su éxito: la sencillez y una austera estrategia sobre la economía de la atención. En los últimos tiempos casi todo avanza al paso de abandonar los simples 140 caracteres para dejarse invadir por twits-encadenados, RTs embebidos y previsualizaciones de imágenes.

Pero lo cierto es que a priori, el abordaje técnico de Twitter parecía coherente: al subir un GIF se puede reducir en un 75% el peso del archivo porque lo que hace la plataforma es convertirlo en un MP4. Es más ligero y por tanto tarda menos en cargar. Algo de agradecer cuando se trata de dispositivos móviles. Pero un MP4 es un archivo que no se reproduce en bucle por defecto como el GIF. Así que Twitter genera un player especial que reproduce dicho MP4 en bucle y lo que es más importante, el usuario no sabe que existe dicho archivo.

Cuando visualizamos un GIF en Twitter en realidad no es un GIF. Es un MP4 disfrazado de GIF que se reproduce en bucle. Y Twitter no provee ningún enlace para la descarga, por lo que, cada vez que subes un GIF animado a Twitter, no muere un gatito, pero sí muere un GIF. Porque el ecosistema de los GIFs se basa precisamente en poder compartir el archivo. Esta trampa de Twitter hace que esté matando el universo de los GIFs animados.

Afortunadamente, por cada plataforma que cierra el acceso a un archivo, hay un grupo de personas que se esfuerza en abrirlo. Hay aplicaciones para móviles como 2weetGIF (para dispositivo Apple) o GIF Tweet Downloader (para Android). Larga vida al GIF animado!

¿Qué hace un GIF como tú en un sitio como este?

«Imagínese un hombre sentado en el sofá favorito de su casa. Debajo tiene una bomba a punto de estallar. Él lo ignora, pero el público lo sabe. Esto es el suspense.»

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Si sustituimos ‘debajo’ por ‘al lado’ y ‘bomba’ por ‘bol de gusanitos’ tenemos más o menos el mismo axioma que proponía Hitchcock. Sin embargo, en esta ocasión el recipiente no es el cine, sino el GIF.

El GIF, por su reproducción circular, permite la repetición del instante decisivo, el estallido de la bomba/caída de los gusanitos. Este GIF, como muchos otros, apela a la espectacularidad anti-espectacular, a la torpeza física del slapstick, al instante concentrado y luego expandido en la repetición. Y quizás, muy en el fondo, a la fascinación por la imagen muda. Gusanitos, lo mejor es que no te pasa a ti.

Si el formato no permite bucles más largos es porque la compresión de las imágenes no es muy buena. Y por su brevedad, queda fuera el relato que lleva al momento de la explosión espectacular. Tanto en el lenguaje cinematográfico como en el televisivo se ha tendido a espesar y multiplicar este momento, sujetándolo con las varillas endebles de la narración de la ficción o de la noticia en el telediario. En el GIF no existen estas coartadas. Sus espacios narrativos se encuentran fuera de él; en nuestra capacidad para fabular, crear historias, imaginar y construir relatos desde los márgenes. Como los fans de Harry Potter que escribían relatos off the record dentro del universo, los GIFs activan nuestra capacidad de imaginar, de reconstruir lo que pasa antes y después del instante visible. Una práctica muy bonita se encuentra en Reddit bajo la etiqueta /behindthegifs: reconstruyen lo que ocurre antes o después de cada instante representado. El GIF compone un escenario y las historias se forman en torno a los imaginarios compartidos.

Algunos artistas trabajan con el formato, también hay usos estéticos como en Visual404, y periodísticos como los de Eldiario.es. Pero el GIF que más abunda es el que se agota en sí mismo tras la sonrisa. Piensa un número; la producción diaria de GIFs seguro que excede con mucho a esa cantidad. De hecho, pedirle a alguien una taxonomía de los GIFs basura es como dar una regla escolar a un astronauta y pedirle que mida la expansión del universo a cada hora.

 

Taxonomía de los gifs basura

 

1. JAJA

Estos son los GIFs de risas.

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Esta categoría se concentra principalmente en mostrar a personas haciendo el ridículo. Hacerlo está muy bien, reírse del ridículo de otros depende de tres variables. Espectacularidad de la maniobra: cuanto más arriesgada y terrible sea la misión que el protagonista del GIF quiere llevar a cabo, más sonora la carcajada cuando fracase miserablemente. Intensidad del ridículo: pongamos que estás observando a un señor muy inglés que está de pie en el andén de la estación de trenes, una chica se acerca para preguntarle algo y el señor se gira dando indicaciones justo en el momento en el que un tren de alta velocidad pasa por su lado. El señor se asusta visiblemente. Risas. Si, por el contrario, el señor pierde el pie al girarse y cae en el hueco entre el tren y la vía siendo descuartizado, no hay risas. La simpatía que despierta el personaje. Bush, rodeado de los mejores jugadores de la NBA, intenta botar un balón y no lo consigue. En caso de que el protagonista del gif sea famoso, su fama nos predispondrá en una dirección u otra, y seremos capaces de soportar una mayor o menor carga de intensidad del ridículo.

2. OOI

Esto son los GIFs de animales haciendo cosas adorables.

A estas alturas debe andar bastante claro que el GIF ataca a los bajos instintos. Chris Marker dedicó sus últimos años a trabajar sobre la estética de lo digital, sin embargo su profecía más certera sobre la web fue el gato escuchando música. Los animales humanizados, como el perezoso a lo Emmanuel en la hamaca o el gato dormilón son el día a día.

3. AAY

Estos son los gifs de castañazos.

Tiene que haber un buen motivo para que la intensidad del ridículo se desborde y el protagonista del gif se pegue una buena piña produciendo humor. Imaginen que vuelven de trabajar tras una dura jornada, vives en una gran ciudad y tienes que coger el transporte público para llegar a casa. Todo es gris en tu vida, y mientras subes las escaleras mecánicas para cambiarte de línea ves a un tipo lo suficientemente mayor como para deslizarse hacia abajo por la escalera que sube. Que se pegue una piña descomunal es gracioso por la actitud del muchacho.

4. ¿EH?

Estos son los gifs de corte absurdo.

En esta categoría no hay reglas, solo hay que dejar volar la imaginación y realizar lo más extraño que se te ocurra. Podríamos decir que esto es lo más parecido al cine japonés de serie b que se mueve en el GIF basura.

El meme, como unidad mínima cultural, es el detritus de la cultura global. Dentro, el GIF, como espacio de representación basura, es tensado en distintas direcciones. Durante su uso, se ponen en funcionamiento imaginarios cada vez más centralizados en algunos espacios de conexión, poniendo al descubierto las preocupaciones, los intereses y los gatillos del humor de las sociedades. Porque, ¿y si al final uno de los indicadores de la salud de una sociedad se mide por la calidad de sus memes?

Taller online de micronarrativas audiovisuales

EMBED.at/laboratorio ofrece un taller en el Espacio-Red de Prácticas y Culturas Digitales de la UNIA bajo el título «Micronarrativas audiovisuales: comprender y practicar memes, Vines y gif animados». El curso será completamente virtual y durará seis semanas, entre el 20 de octubre y el 30 de noviembre de este año. La matrícula está ya abierta a un precio de 30 euros. Toda la información al completo está en la web de la UNIA. Así explicamos en el folleto en qué consistirá el taller:

 

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La narrativa audiovisual cada vez escapa más de los formatos establecidos por los medios clásicos y abraza las características de la red: rapidez, ubicuidad y remezcla. Pasa además a ser ya no sólo un arte o una práctica cultural para convertirse en una herramienta de nuestra comunicación cotidiana: en el medio digital hemos pasado de dialogar con emoticonos a hacerlo con gifs animados. Somos capaces de extraer el máximo significado a unos pocos segundos de vídeo. A través del loop desafiamos la linealidad de los discursos audiovisuales preestablecidos. Y la generación Youtube está ya dejando paso a la generación Vine.

Ante la gran cantidad de nuevos microgéneros audiovisuales que nacen, se reproducen y desaparecen cada día, conviene detenerse a observar, deconstruir su contenido, su forma y sus procesos de producción y difusión, así como los contextos que los hacen posibles. Y, también, aprender su lenguaje para conocer sus posibilidades y sacarles el máximo partido aplicado a nuestros contextos particulares.

Este lenguaje, en parte, responde a una paradoja: vivimos en un momento en el que la tecnología elimina muchas de las barreras tradicionales a la hora de crear. Tenemos más libertad que nunca en cuanto al formato, la duración, lo que podemos contar y la forma de hacerlo… Pero a la creatividad no le basta con la libertad: necesitamos restricciones para estimularla y para desafiar al ingenio. A ese conjunto de restricciones y normas que compartimos para obtener mayor gozo de nuestra creatividad le llamamos juego. Y estos nuevos formatos no son más (ni menos) que eso: un juego que se basa en reglas temporales y formales, que se aprende a través de la imitación, la remezcla o los ejercicios de estilo, como los que practicaban en los años 60 los escitores de OuLiPo. Uno de ellos, George Perec, lo resumía así: «en el fondo, me doy reglas para ser totalmente libre».

Comenta Felipe G. Gil en su artículo “Vine, vuelta a la artesanía audiovisual” (“Diario Turing – Eldiario.es») que, al margen de lo tecnológico, estas micronarrativas «utilizan técnicas narrativas muy antiguas: la síntesis, la repetición, la elipsis o las ilusiones ópticas son obligaciones nada novedosas para las personas que gustan de contar historias. Y es precisamente esta artesanía audiovisual lo que convierte a Vine en fuente de interesantes tendencias y experimentos».

En este taller veremos, pues, cuáles son estas tendencias y experimentos que nos ofrecen soportes como Vine o los gif animados, analizando cómo funcionan de forma individual y cómo se construyen de forma colectiva. Aprenderemos también cuáles son las técnicas narrativas y los referentes más o menos conscientes de los que se nutren estos medios, desde Méliès o las vanguardias del siglo XX hasta los memes, el ‘slapstick’ o la cultura ‘selfie’.  Y a través del juego trabajaremos de forma práctica en los distintos ejercicios de estilo a los que nos someten las restricciones de cada uno de estos formatos.